Por: Dr. Sergio Fragoso

En 1970  la organización de los Bravos de Atlanta estaba echando la casa por la ventana a nuestra liga invernal llamada entonces Sonora-Sinaloa y los agraciados fueron los Yaquis de Obregón y Venados de Mazatlán, quienes finalmente tuvieron un convenio de trabajo que facilitó que algunos elementos jugaran inviernos posteriores.

La organización Yaqui, percibió que Atlanta se estaba poniendo de a modo, le solicitó durante los meses previos a la inauguración del entonces majestuoso Estadio Tomás Oroz Gaytán a 2 prospectos que no deberían fallar y fueron precisamente de lo mejor que tenían en su línea de prospectos, y eran  2 peloteros de color,  un jardinero Earl el “Átomo” Williams y el segunda base Ralph Garr.

Pero fue larga la espera y los Yaquis se quedaron chiflando en la loma y resultó finalmente que los Bravos los enviaron a la liga invernal dominicana, y hay que decirlo por esos años el beisbol invernal mexicano no se gana aún el lugar de calidad que hoy tiene y para ser justos  por aquellos años, lo equipos  caribeños eran conformados con verdaderos prospectos y le damos la razón hoy en retrospectiva a dichas organizaciones ligamayoristas en que buscaban nivel para foguear a sus prospectos.

En ese año del 70, había quedado clavada una espina al no venir dichos peloteros pero  esa espina  al tiempo fue extraída por los Bravos y para abrir boca le envían a los Yaquis  a Hall Breeden, primera base que había conectado 37 jonrones con Richmond su principal sucursal y para  no desentonar,  llega ya empezada la temporada, un veloz jardinero de colos apodado “Dusty” que los medios de esa época  tradujeron como el polvoriento o el sucio y se trato nada menos que del hoy famoso  “Dusty” Baker y rápidamente con la escuadra local se convirtió en un ídolo de los aficionados que abarrotaban el coloso de la calle guerrero para ver su juego espectacular tanto con el bat, guante y corriendo.

Dusty Baker se había tomado ese año su taza de café con el equipo grande y no lo hizo mal en 13 juegos al batear 7 imparables en 24 turnos. Venía de un verano inmediato también del Richmond donde compilo un buen .325 de bateo y conectar 150 imparables. Con los Yaquis tuvo un buen bateo, maduro más y su carrera por los siguientes años fue puro ligas mayores.

Seguramente sus mejores años fueron con los Dodgers. Como anécdota hay que recordar  que cuando Hank Aaron conectó el jonrón 715 para romper el record de babe ruth, un 8 de abril de 1974,  el ídolo yaqui estaba en el circulo de espera para batear..

Parece ser que a Dusty Baker lo seguían los momentos grandiosos del beisbol y su estadía con los Yaquis no fue la excepción, pues estuvo en el juego perfecto de Vicente Romo en Guaymas un 5 de enero de 1971, un día por cierto muy frio lo cual quizás contribuyó a que  el estadio Abelardo Rodríguez estuviera con unos cuantos aficionados y Dusty aunque temblando de frio, allí estuvo cubriendo el jardín central.

En aquel año un servidor apenas iniciaba sus estudios de secundaria  y una mañana de sábado lo encontramos en la cancha de basquetbol del club campestre jugando una reta junto a Nelson Jan Dukes, un pitcher zurdo que tenia pocos días que había llegado a los Yaquis.

El Atlanta ese mismo invierno envió a los Venados de Mazatlán al tercera base Darrel Evans, que fue un tiro ya que demostró su poder en la liga y lo demás usted ya lo sabe, se convirtió en un gran jonronero de ligas mayores. Lo acompañó el primera base de espejuelos Jim Breazeale que tuvo una carrera muy corta en el beisbol.

Dusty Baker saltó al estrellato en Ligas Mayores y posteriormente se convirtió en afamado manager e instructor de bateo.

Acereros de Monclova lo invito hace 2 años a participar en los entrenamientos del equipo, y dar clínicas de beisbol y fue donde contacto a Dan Firova para llevárselo como coach de bullpen a los Nacionales de Washington, precisamente al ser México-americano y hablar ambos idiomas. Esperamos algún día ver a este ídolo lanzando la primera bola de un juego en el Estadio Yaquis.

Comentarios

Comentarios