Por: Dr. Sergio Fragoso

El invierno de 1972 fue una temporada exitosa para el club Yaquis de Obregón, ya que mostro desde su inicio un equipo muy poderoso y contendiente al título, el cual se logro en el mes de enero de 1973 bajo el mando del afamado Dave García.

La llegada del piloto México-americano fue clave para que la organización pudiera realizar un convenio de trabajo con los Padres de San Diego, eso sin mencionar las buenas relaciones del manager con la oficina principal Californiana, que inundó a Yaquis de sus mejores prospectos básicamente de doble A.

Esta vez hacemos alusión a un joven jardinero que rápidamente se adaptó al pitcheo de éstos rumbos y que conformó la buena reputación que traía de ser un excelente bateador de contacto y repartidor de líneas a los jardines y como un plus, un guante muy seguro  en los jardines.

Así fue como John Grubb se convirtió de manera veloz en un ídolo de la fanaticada obregonense en la década de los setentas. Venía de un verano grandioso de la sucursal Doble A de Padres en la Liga de Texas y antes de venir a los Yaquis, Padres lo subió en septiembre donde tuvo un gran desempeño.

Originario de Richmond, Virginia, Grubb sobresalió en el basquetbol, futbol y beisbol en su etapa como colegial.

Después de estar con los Yaquis, John brincó para consagrarse en 1973 con los Padres de San Diego de Don Zimmer, participando en 113 juegos, bateando .311, con 8 cuadrangulares y 37 carreras producidas y encabezando la votación de novato del año de la Liga Nacional, quedando en 5to lugar, el cual gano en ese año Gary Matthews de los Gigantes.

 Participó en el Juego de Estrellas del siguiente año, ya que lo incluyó como reserva el manager de la nacional Yogi Berra y en su único turno en la séptima entrada, lo dominó “catfish” Hunter con elevado al cuadro.

El idilio con San Siego termina en 1976 al pasar a Cleveland, posteriormente Rangers y a partir de 1983 con Detroit hasta su retiro en 1987.

Participó en la Serie Mundial de 1984 en un equipo Tigres plagado de estrellas, que incluyo al malogrados pitcher mexicano Aurelio López y en uno de sus mejores momentos de esa Serie Mundial contra Reales, vino en uno de los juegos, bateando en una séptima entrada contra el relevista Dan Quisenberry.

Se le recuerda su bat de contacto desde los entrenamientos de la Tribu y frecuentemente era un bateador de primera pichada. Si bien muchos lanzamientos curveados no lo bateaba con autoridad, si hacía lo suficiente para colocarla detrás del cuadro.

Su fuerza al hacer contacto era tal que era característico que el aficionado escuchaba el crujir intenso del madero.

Al retirarse de la pelota de paga, John Grubb regresó a su natal Virginia donde actualmente es coach del equipo que lo vio nacer, y está orgulloso de su nueva etapa, ya que bajo sus enseñanzas ya enviaron al pitcher Cla Meredith a Ligas Mayores. Hace unos años entro al salón de la fama de Virginia junto a otras estrellas del deporte.

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