Por: Dr. Sergio Fragoso

Los Yaquis de Obregón siempre han sido un equipo aguerrido y protagonista, dejemos a un lado el Tricampeonato de los últimos años; la Tribu se ha visto inmersa en un gran pasaje histórico con  peloteros tanto  nacionales y importados, que dieron realce a la franquicia y dejaron grandes satisfacciones y recuerdos  durante décadas.

Abordaremos este historial  a partir de la década de los 70″s. Época cuando un servidor tuvo la vivencia personal de dichos episodios históricos. Esto implica que la historia de la tribu arranca prácticamente  desde la vieja liga de la costa.

Corrían los primeros años de de los 70’s y apareció enfundado de Yaqui Danny Walton, que fue una gran adquisición de la organización, ya que traía cartel de gran jonronero de las ligas menores de Estados Unidos, donde consiguió un total de 185 jonrones.

Cabe mencionar que después iría a los Cerveceros de Milwaukee, quienes le dieron oportunidad para trascender; y el entonces novato de 22 años de edad les respondió con 22 jonrones.

Inmediatamente, los medios de comunicación de esos años pronto  comentaban que Danny Walton estaba  reafirmando su fama de jonronero. Todos decían que era el siguiente Mickey Mantle del beisbol, de hecho a Walton se le apodaba “Mickey”.

Otros decían que eran el siguiente Harmon Killebrew, porque reunía 5 pruebas  necesarias para que un pelotero  brillara como super estrella en la Gran Carpa; es decir, Walton corría, tenia brazo, guante, bateo y poder.

En esa temporada del 70 pego sus primeros 15 jonrones antes del 1 de julio y después solo fueron 2.

¿Qué sucedió? Nunca se supo a ciencia cierta, pero si fue evidente que los medios de Milwaukee soltaron los comentarios de que a Walton le hacia daño la curva, cambios, entre otras.

Otros dijeron que lo estudiaron y le encontraron el punto débil a la hora de batear. Se comento también que estaba lesionado y ya para la temporada del 71 se le acabo la paciencia al manager Ed Bristol de los Cerveceros, porque no mostró bateo con poder y para entonces su equipo ya andaba detrás de  Frank Teperdino un prospecto del Yanquis de Nueva York.

Su llegada a los Yaquis de Obregón fue posterior a esa gran temporada de 17 cuadrangulares con Milwaukee. Fue cuarto bat de la “Tribu” y los aficionados de esa década inmediatamente lo adoptaron como ídolo, pues  en este beisbol mostró el poder de sus muñecas, conectando varios jonrones, muchos de esos muy largos.

Recuerdo que había ocasiones que caminaba a la caja de bateo como cojeando de un pie. Quedará la duda si realmente sufría de alguna lesión como se planteo en el beisbol de Ligas Mayores.

Con los Yaquis dejo la imagen de ser un pelotero muy completo, el cual quería y se enorgullecía de portar la casaca, ya que jugaba con mucha entrega.

A pesar de ser originario de Los Ángeles, cuando terminó su carrera deportiva, el y su esposa se fueron a radicar al estado de Utah, donde se dedicó a la soldadura.

Tristemente el 9 de septiembre del año pasado, sufrió un terrible accidente donde lamentablemente perdió la vida. Los restos del ídolo Yaqui  descansan en paz en el cementerio de Huntsville Utah.

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